Archive for the ‘Otras hierbas’ category

Sueños

junio 11, 2013

“I have dreamt in my life, dreams that have stayed with me ever after, and changed my ideas; they have gone through and through me, like wine through water, and altered the color of my mind. And this is one: I’m going to tell it – but take care not to smile at any part of it.”

Emily Brontë

Nunca dejamos de aprender de Cinema Paradiso

mayo 24, 2013

“… Cuentan que una bella princesa estaba buscando consorte. Aristócratas y adinerados señores habían llegado de todas partes para ofrecer sus maravillosos regalos. Joyas, tierras, ejércitos y tronos conformaban los obsequios para conquistar a tan especial criatura. Entre los candidatos se encontraba un joven plebeyo, que no tenía más riquezas que amor y perseverancia. Cuando llegó el momento de hablar, dijo: “Princesa, te he amado con toda mi vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor… Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropas que las que llevo puestas… Esa es mi dote…” La princesa, conmovida por semejante gesto de amor, decidió aceptar: “Tendrás tu oportunidad: si pasas la prueba, me desposarás”. Así pasaron las horas y los días. El pretendiente estuvo sentado, soportando los vientos, la nieve y las noches heladas. Sin pestañar, con la vista fija en el balcón de su amada, el valiente vasallo siguió firme en su empeño, sin desfallecer un momento. De vez en cuando la cortina de la ventana real dejaba traslucir la esbelta figura de la princesa, la cual, con un noble gesto y una sonrisa, aprobaba la faena. Todo iba a las mil maravillas. Incluso algunos optimistas habían comenzado a planear los festejos. Al llegar el día noventa y nueve, los pobladores de la zona habían salido a animar al próximo monarca. Todo era alegría y jolgorio, hasta que de pronto, cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo, ante la mirada atónita de los asistentes y la perplejidad de la infanta, el joven se levantó y sin dar explicación alguna, se alejó lentamente del lugar. Unas semanas después, mientras deambulaba por un solitario camino, un niño de la comarca lo alcanzó y le preguntó a quemarropa: “¿Qué fue lo que te ocurrió?… Estabas a un paso de la meta… ¿Por qué perdiste esa oportunidad?… ¿Por qué te retiraste?…” Con profunda consternación y algunas lágrimas mal disimuladas, contestó en voz baja: “No me ahorró ni un día de sufrimiento… Ni siquiera una hora… No merecía mi amor…”

 
 
 
FUENTE: Walter Riso. ¿Amar o Depender?. Ediciones Granica. 2004

Tener democracia no implica tener libertad política

julio 28, 2012

“… Como en las democracias parece que el pueblo hace más o menos lo que quiere, se ha puesto la libertad en este tipo de gobierno, y se ha confundido el poder del pueblo con la libertad del pueblo…” explicó Montesquieu. La libertad era, en realidad, el derecho de hacer todo lo que las Leyes permiten, sin sufrir represalias. Por ejemplo, el derecho  de criticar al Estado sin que el Presidente, en plena Cadena Nacional, envíe la orden a AFIP de investigarme.

Según el francés, a la hora de garantizar la libertad política, no importaba tanto la forma de gobierno como la prudencia de quien ejercía la autoridad y esta se podía alcanzar artificialmente enfrentando al poder con el poder, con independencia de la virtud del individuo.

Llegamos así al legado imperecedero de Montesquieu: la división de poderes, dogma político por excelencia, consagrado de forma solemne en el artículo 16 de la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano (1789) y… violado sistemáticamente en la república Argentina.

Lo que busqué en estas escasas palabras fue recordar algo trascendental a la hora de observarnos como República: Libertad Política y democracia no son sinónimos, para que la segunda incluya a la primera debemos luchar por un respeto concreto y efectivo a las instituciones.

.


.

Más-a-fuera

julio 8, 2012

“… Los primeros días de viaje, cada milla que hacíamos desviándonos de nuestro rumbo, era motivo de rebeliones de espíritu, de rabia y malestar. Al cabo de cuarenta días, empero, éramos todos unos corderos en resignación; y el viento, por contrario que nos fuese, soplaba según su voluntad soberana, sin recoger de paso vanas e impotentes maldiciones (…)

¿Qué puede referirse en un viaje de Valparaíso para Montevideo, aunque esté de por medio el temido Cabo de Hornos, que vimos de cerca, y rodeado de todos los polares esplendores, incluso las noches crepusculares en que, puesto el sol, la luz va rondando el horizonte sin perder nada de su pálido esplendor hasta preceder la salida del sol al naciente? Por lo demás, sucesión de días sin emociones, siguiendo a veces el vuelo majestuoso del Pájaro-carnero, que da vueltas al buque como azorado, cual si quisiera cerciorarse de lo que significa objeto para él tan extraño (…) aterrados en otra ocasión por el fatídico grito del timonel “hombre al mar!!!” y en efecto un infeliz marinero cayó de una verga en un día de borrasca; hizo un esfuerzo horrible para mostrarnos todo su busto sobre la superficie del Océano enfurecido; pero el negro e insondable abismo reclamó su presa, y fue en vano que el buque volviera sobre el lugar de la catástrofe, el hombre se sumergió para siempre (…) Pues bien, desde el día en que cayó el marinero, no mas pude permanecer como antes reclinado sobre la obra muerta, con los ojos fijos en las olas; temía ver salir la cabeza del infeliz náufrago: el silbido plañidero del viento perdió para mí toda su misteriosa melodía, porque me parecía que había de traer a mis oídos (y aun ponía atención sin poderlo remediar para escucharlos) gemidos confusos y  lejanos, como llantos de hombre, como grito de socorro, como súplica de desvalido, y el corazón se me oprimía (…)  el recuerdo del náufrago, cuyo cadáver se mezclaba en todos mis sueños despierto, en esos momentos en que no es el pensamiento el que piensa, sino las ideas, los recuerdos que de su propio motu se agitan en cierta caprichosa confusión y desorden que no carece de delicias. Lo más triste era que la desgracia sucedió al frente del archipiélago de Chiloé, patria del infeliz; allí cerca estaba su madre y la pobre cabaña que lo vio nacer, y a cuyos umbrales no debía presentarse más…”

Si te interesó el texto podés descubrir a quien perteneció tan magnánima pluma y saborearlo por completo siguiendo este link  http://www.biblioteca.org.ar/libros/70551.pdf

El invierno en la mitología griega

julio 2, 2012

Valiéndonos de que recientemente hemos ingresado a la estación más fría del año, los invito a recordar (o a conocer) el origen que daban al invierno los antiguos griegos.

Según aquella apasionante  mitología Hades, dios del inframundo, se enamoró de su sobrina  Perséfone y la secuestró para hacerla su esposa. Zeus, muy ofuscado, le ordenó devolverla y entregarla a Deméter, diosa de la tierra y madre de la joven deidad. Sin embargo, Hades engaña a Perséfone y le hace consumir la comida de los muertos, esto hacía imposible que volviera por siempre junto a su madre. Por Perséfone fue condenada eternamente a pasar seis meses con Hades y seis meses con su madre. Durante el tiempo en que su hija está con Hades, Deméter se entristece y provoca el otoño y el invierno.

.

El Rapto de Perséfone - Rubens

El Rapto de Perséfone – Rubens

.

La mala interpretación de Rousseau que hace el gobierno

junio 17, 2012

“Estableced, pues, leyes suntuarias, pero hacedlas más severas para las más altas magistraturas del Estado y aminorad su rigidez al aplicarla a los grados inferiores” (Rousseau, “Proyecto de Constitución para Córcega” pag. 45)

,

.

Nacionalidad

junio 17, 2012

Hoy simplemente quiero compartir una frase con ustedes y una breve reflexión al respecto. “Todo pueblo tiene o debe tener carácter nacional, y si careciese de él habría que empezar por dárselo” escribió Rousseau en la página 17 de su Proyecto de Constitución para Córcega, eso mismo es lo que escribieron en las páginas de nuestra historia las presidencias de Mitre, Sarmiento y Avellaneda. Le guste a quien le guste, nuestro “ser nacional” fue delineado primigeniamente bajo dichos gobiernos.