Archive for the ‘Efemérides’ category

Domingo 20 de mayo 1810: en manos de lo que decida Saavedra

mayo 20, 2015

A pedido del virrey, los jefes militares se presentaron en el Fuerte a últimas horas de la tarde. El coronel Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios no faltó. Cuando Cisneros reclamó una respuesta a su petición de apoyo, Saavedra le pidió la renuncia. Esgrimió que la Junta que lo había nombrado, debido al accionar de Napoleón, ya no existía. Solamente defendió la posición de Cisneros el síndico procurador del Cabildo, Julián de Leyva. Sin poder militar para oponerse, el virrey autorizó verbalmente (no por escrito) la reunión del cabildo abierto.

Cornelio Saavedra jugó un papel muy importante en el camino hacia la independencia y dista bastante del personaje desfigurado por el revisionismo.

Cornelio Saavedra

Cornelio Saavedra

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Sábado 19 de mayo de 1810: el Virrey intenta ganar tiempo…

mayo 18, 2015

Cisneros recibió a Castelli y a Martín Rodríguez, quienes le formularon la petición decidida por todos el 18. Intentaban presionarlo para que la convocatoria fuera realizada al día siguiente.

El virrey no quería llamar a un Cabildo Abierto seguro de que podría resultar en su contra. Necesitaba ganar tiempo, entonces citó a los jefes militares (entre ellos a Saavedra). Se reunirían al día siguiente en el Fuerte, quería saber si lo apoyarían.

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Virrey Cisneros

Virrey Cisneros

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La horripilante muerte de Voltaire

mayo 31, 2013

Alguna vez escuché a Dolina relatar esta historia, con el tiempo la corroboré y hoy es un día muy oportuno para compartirla con ustedes.

Nuestro protagonista es nada más y nada menos que Voltaire. Como algunos saben este símbolo culmine de la ilustración fue uno de los mayores enemigos de la religión católica y de todo aquello que la representaba. A lo largo de su vida llenó páginas y páginas atacando la Fe y al mismísimo Jesucristo, se burló con soberbia de Dios haciendo uso de ese disfrutable sarcasmo que lo caracterizó e hizo eterno. Llegó a decir que si en su lecho de muerte llamaba a un sacerdote para pedir perdón por sus pecados, no le hicieran el menor caso, pues sería producto de delirios y alucinaciones.

Todo marchaba a la perfección, hasta aquel 30 de mayo de 1778 cuando  la muerte se hizo presente, acechándolo con la mesura de lo ineludible. Entonces Voltaire recordó como su pluma castigó y fustigó a Dios durante años y temeroso de su paso al mas allá (en las peores condiciones) comenzó  a clamar con desesperación la pronta presencia de un sacerdote para confesarse. Pero sus fieles seguidores, siguiendo las instrucciones previas dadas por el francés, impidieron por todos los medios que se acercara algún clérigo a aquella habitación.

Como consecuencia el insigne anciano de 84 años comenzó a revolcarse en su lecho, a aullar, a gritar y  a autoflagelarse ante la idea de su pronta condenación eterna, toda su soberbia se desvaneció en un instante y lamentó cada una de sus palabras ofensivas a Dios. Dicen que su muerte fue un espectáculo horroroso y que una vez producida su rostro producía espanto.

Evidentemente eso de “genio y figura hasta la sepultura” no se cumplió en el caso de Monsieur Voltaire.

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Las ideas políticas del Marqués de Sade

junio 2, 2012

“… Soy antijacobino, los odio a muerte; adoro al Rey pero detesto los antiguos abusos; adoro una cantidad de artículos de la Constitución, rechazo otros; quiero que se le devuelva a la nobleza su brillo porque con habérselo quitado no se gana nada; quiero que el Rey sea el jefe de la Nación, no quiero Asambleas Generales sino dos Cámaras como en Inglaterra, lo que da al Rey una autoridad atenuada, equilibrada por el concurso de una Nación necesariamente dividida en dos órdenes; el tercero es inútil, no los acepto. He aquí mi profesión de fe. ¿Qué soy en el presente?…”

Este fragmento es parte de una carta del Marqués de Sade a su abogado, escrita en diciembre de 1791. Claramente notamos que el Marques estaba en un momento trascendente, entre los hombres que vivían el cambio y lo protagonizaban; en sus palabras distinguimos dos épocas: una que se aleja y otra que la embate con fuerza, así como la incertidumbre que genera todo cambio. Donatien Alphonse François de Sade nació en París, un día como hoy de 1740.

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Sade

Sade

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Francisco Pascasio Moreno por Germán Sopeña

mayo 31, 2012

El 28 de abril de 2001 perdió la vida Germán Sopeña, periodista y escritor argentino, viajaba en el avión Cessna que se estrelló rumbo a la Patagonia. En el mismo accidente, fallecieron el entonces presidente del grupo Techint Agostino Rocca, el director de la Administración Nacional de Parques Nacionales José Luis Fonrouge y otras siete personas.

Ocho días antes de su fallecimiento, el Diario La Nación publicó estas palabras de Sopeña sobre Francisco Pascasio Moreno, quien nació en Buenos Aires un día como hoy hace 160 años:

“El perito Moreno, un hombre multifacético que fue explorador, naturalista, geógrafo, educador, ecologista, filántropo y hombre de Estado a la vez, conserva todavía, ochenta y cuatro años después de su muerte, un imán indefinible y poderoso, capaz de ejercer una influencia positiva sobre el país que él mismo ayudó a construir, pese a que muchos de sus sueños aún esperan que los argentinos los concreten.

“Ni unos de otros de sus críticos (sectores de izquierda y de derecha) entendían que Moreno era uno de esos grandes liberales del siglo XIX, de aquellos que comprendían que el progreso y la modernización avanzan por encima de las fronteras, pero que estaban imbuidos, a la vez, de un fuerte sentimiento nacionalista.

“En realidad, esa dificultad para entender la necesidad de abrirse al mundo es la que subsistió hasta hoy en la Argentina y que explica, en buena medida, los retrasos y estancamientos sufridos por el país por la falta de adaptación al mundo real. Contra eso luchaba Moreno y también allí su mensaje es válido hasta hoy.” ( La Nación , 20 de abril de 2001)

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Francisco Pascasio Moreno

Francisco Pascasio Moreno

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La Circular del 27 de mayo y el verdadero rostro de Moreno

mayo 27, 2012

En el capítulo IV de su “Historia Constitucional Argentina”, entre las páginas 127 y 134, López Rosas desarrolla de forma clara este momento histórico:

“ … Circular del 27 de mayo. La incorporación de los diputados a la Junta. Por un inequívoco acto de soberanía popular se instala en Buenos Aires la Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata, a nombre  del Señor Don Fernando Séptimo. Desde el instante mismo de su juramento comienza la labor revolucionaria del nuevo gobierno que tiene que decidir sobre su inmediato destino. Aunque del mandato del pueblo no surgía la consulta ni la con­vocatoria de las provincias, era evidente que para consolidar posiciones debía hacerse trascender a la revolución que había sido realizada de hecho en un plano municipal, a una esfera nacional que reafirmara la decisión de Buenos Aires. (…) En resumen: la Junta Provisional Gubernativa al convocar a los pueblos del interior para que se incorporaran a la misma, a medida que fueran llegando sus diputados a la capital, daba un habilidoso golpe de estado. Incorporándose a la Junta las provin­cias reconocían a ese nuevo gobierno, surgido de un movimiento local, es decir, con carácter municipal. Y la Junta, al recibir la adhesión de gran parte del virreinato consolidaba su poder, abandonando su carácter provisional para ser permanente. El panorama que se les presentó a los hombres de mayo era sumamente difícil. Si se invitaba a los diputados del interior a formar solamente un congreso, éste, al instalarse para decidir sobre “la forma de gobierno que se estimase conveniente”, podía muy bien, como era lógico, declararse soberano y determinar, entre otras cosas, la disolución de esa Junta provisional, nacida el 25 de mayo con carácter precario. De ahí que con extrema habili­dad se decide incorporar a los representantes de las provincias, y al hacerlo, la Junta, al par que se consolida y adquiere per­manencia, toma rango nacional.

De esta manera, la Revolución que en su principio fue mu­nicipal adquirió preponderancia general. Pero, detrás de todo esto, se ocultaba la política morenista. Era necesario que la circular del 27 invitara para la incorporación al nuevo gobier­no; pero también era necesario desarrollar una diplomática po­lítica para tratar que en los hechos esta incorporación no se llevase a cabo. Moreno y los suyos comprendieron todo el peligro que encerraba una invitación formulada a hombres del interior, donde los principios revolucionarios podían no haber llegado, y donde por lógica debían predominar los godos o sus partidarios leales a la Corona. De ahí que no se les incorpora y se les entretiene. Una circunstancia fortuita medió más tarde, como ya veremos, para que se hiciera necesaria la presencia de los hombres del interior en el seno de la Junta, a fin de contrarrestar la influencia de Moreno (…) a medida que fueron llegando a la capital les representantes del interior (…) en funciones superfluas se mantiene a los diputados que, en vano, trabajan por su incorporación a la Junta de Mayo. (…)

Lo cierto es que los diputados del interior deambulaban por Buenos Aires sin poder participar del gobierno (…) la política de Mariano Moreno había dividido a los hombres de la Junta, y al grupo dirigente de la Revolución. Sus medidas drásticas, y a veces, sangrientas, chocaron con el espíritu conservador de muchos de aquellos hombres que preferían adoptar temperamen­tos de mayor equilibrio. En sus fogosos treinta y dos años, el “numen de Mayo” arrastraba toda su pasión robespierriana, Fue quizá de los pocos que tuvo la clara visión de la pronta independencia y el exacto sentido de la Revolución; pero, sus determinaciones intransigentes y punitivas, se enfrentaron con el espíritu contemporizador del grupo presidido por Saavedra. (…)

Resultado de todas estas desavenencias fue la incorporación de los diputados del interior. A los fines de neutralizar la obra de Moreno y de disminuir su influencia en el seno de la Junta, como así también de aplazar la reunión del congreso, se resolvió convocar a los representantes. (…)

Luego de no pocas discusiones Y controversias doctrinarias, se pasó a votación, Amén de los representantes de las provin­cias, todos los demás vocales de la Junta votaron por la incor­poración, con excepción hecha de Juan José Paso, si bien con reparos. Saavedra votó favorablemente, aún cuando señaló que la “incorporación no era según derecho”. Azcuénaga señaló que lo hacía en obsequio de la unidad y de la política. Alberti dijo “que contemplaba contra derecho y origen de muchos males se­mejante incorporación, pero que accedía por conveniencia política”. Por su parte, Mariano Moreno (…) renuncia a su empleo …” Su renuncia no fue aceptada, entonces pidió ser enviado a Inglaterra y murió en altamar.

En fin, Moreno se retiró indignado por la incorporación de los diputados del resto del virreinato, después de ordenar todo tipo de brutalidades y arbitrariedades desde su cómodo espacio en la Junta. Esa es la cara de Moreno que últimamente se busca no mirar de frente.

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Mariano Moreno

Mariano Moreno

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Viernes 25 de mayo de 1810: el pueblo quiere saber de que se trata.

mayo 25, 2012

Durante la mañana de aquél día opaco y lluvioso, los cabildantes se reunieron dispuestos a rechazar las renuncias, alegando que la Junta no tenía facultades para negarse a ejercer un poder que el pueblo le había conferido.

Pero la Plaza de Mayo se agitó, como lo haría tantas veces a lo largo de nuestra historia. Entonces, entraron en acción algunos vecinos que buscaban soluciones inmediatas y golpeando las puertas del Cabildo exigieron saber de qué se trata. La asamblea reunida tomó conciencia de que la mayoría de las tropas no la apoyaba y decidió recibir a la delegación. Horas más tarde, la diputación presentó un documento (llamado la Petición del Pueblo) por el cual los “vecinos, comandantes y oficiales” reasumían la soberanía delegada en el Cabildo y exigían que se diera a conocer que habían formado una Junta de Gobierno. Además, se disponía el envío de una expedición de 500 hombres para auxiliar a las provincias interiores.

Los capitulares salieron al balcón para presentar directamente a la ratificación del pueblo la petición formulada. Pero, dado lo avanzada de la hora y el estado del tiempo, la cantidad de gente en la plaza había disminuido, cosa que el español Leiva utilizó para ridiculizar la pretensión criolla. Saavedra le contestó enérgicamente demandando “que se tocase la campana del Ayuntamiento, y si por falta de badajo no se hacía uso de la campana, que se mandase tocar la generala y que se abriesen los cuarteles, en cuyo caso sufrirá la ciudad lo que hasta entonces se había procurado evitar.”

Intimidado por la presión popular, el Cabildo aceptó la petición. Aquella tarde, desde los balcones del Cabildo, fue proclamada la Junta Gubernativa Provisional, también conocida como Primera Junta. Conformada de la siguiente manera:

Presidente

  • Cornelio Saavedra, (Comandante de patricios)

Secretarios

  • Dr. Juan José Paso (abogado)
  • Dr Mariano Moreno (abogado)

Vocales

  • Dr. Manuel Alberti (sacerdote)
  • Miguel de Azcuenaga (militar)
  • Dr. Manuel Belgrano (abogado)
  • Dr. Juan José Castelli (abogado)
  • Domingo Matheu (comerciante)
  • Juan Larrea (comerciante)

Acto seguido, Saavedra habló a la multitud anegada bajo la lluvia y luego, entre salvas de artillería y toques de campana, se trasladó al Fuerte. Habíamos comenzado nuestro camino hacia la libertad, nos quedaba mucho por recorrer y, en opinión de algunos, aún nos queda un largo tramo.

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