El general roto


.lamadrid

Tras recibir quince sablazos el militar cayó hecho pedazos siendo ultimado, casi piadosamente, con una bayoneta. Los restos del héroe yacían desnudos, despojado de todo por el enemigo “pisoteado por la chusma y los caballos, entre el tendal espeso que la lanza ha sembrado a manos llenas” como señaló David Peña.

Pero aquél 27 de octubre de 1826 la batalla de “El Tala” no sería la última para Gregorio Araoz de La Madrid. Vencido y considerado muerto por las tropas de Quiroga, sus soldados lo rescataron moribundo de un zanjón. Había enfrentado solo a quince hombres de Facundo y terminó con tres costillas rotas, el tabique nasal quebrado, una herida abierta en el estómago, once en la cabeza y la pérdida de una oreja.

Creyéndolo muerto los soldados enemigos se alejaron, regresando horas más tarde para buscar el cadáver, sin encontrarlo. Así relata La Madrid el episodio en sus Memorias: “había sucedido con mi supuesto cadáver algo singular (…) me encontraron completamente desnudo, todo ensangrentado, privado de mis sentidos, y sin otra prenda que un escapulario de Mercedes que me había mandado mi señora de Buenos Aires y un pedazo de cordón con el que tenía colgado el reloj al cuello, regados con la sangre” Cuenta luego que sus hombres lo rescatan pero cuando se acercó un grupo sospechoso volvieron a dejarlo: “La partida nuestra huyó, y yo quedé abandonado”.

Pero regresaron y lo llevan a un rancho,  cuyo dueño buscó a un curandero santiagueño “hizo que este me curara las heridas, cortase un pedazo de la oreja que venía pendiente de un hilo, y cosiese la punta de la nariz que tenía caída sobre la boca”.

Días más tarde su nariz tuvo que ser cocida nuevamente pues en un descuido la tocó, por momentos sus hombres le sostuvieron las manos para que no volviese a atentar inconsistentemente contra la misma. En aquella oportunidad, perdió el conocimiento durante un mes.

Nació en Tucumán, en 1795.  En 1811, con sólo dieciséis años, Gregorio se unió al ejército del Norte. Desde entonces participó en Vilcapugio, Ayohuma, Venta y Media, Sipe Sipe, luchó juntó a San Martín y Belgrano.

Tras la independencia también participó en las batallas de La Tablada, San Roque, Oncativo y -después con la caída del General Paz- asumió el mando de su ejército contra los federales. Carecía de la capacidad necesaria y fue derrotado en Ciudadela por Quiroga. Se refugió en Bolivia, volviendo años más tarde para ser derrotado una vez más y exiliarse. Sin embargo se despediría de los campos de batalla triunfante, en Caseros.

A muy temprana edad contrajo nupcias con María Luisa Díaz Vélez, teniendo con ella trece hijos. Dos de estos fueron ahijados de Dorrego y Rosas. Aunque la vida los colocó en bandos opuestos y fue participe del ocaso de sus “compadres”, intentó convencer a Lavalle de no fusilar a Dorrego.

Entonces, por primera vez su valentía flaqueó, pues no tuvo coraje para verlo morir: “Nos abrazamos y bajé corriendo con los ojos anegados por las lágrimas”.

El anciano guerrero murió en 1857, tras escribir sus Memorias. La existencia de este “General Roto”, cuyo cuerpo fue uno de los más deteriorados por la lucha, es marginada por los estudiosos argentinos, conformando así parte del lado B de nuestra Historia.

Publicado en Los Andes – Sábado, 3 de octubre de 2015

Explore posts in the same categories: Historia Argentina

17 comentarios en “El general roto”

  1. Victor Hugo Accardi Says:

    Gracias una vez más Sabina, tus relatos sobre la historia son enriquecedores! Beso enorme!

    Enviado desde mi dispositivo Samsung

  2. brycranston Says:

    agradable como siempre sus relatos obre nuestra historia, gracias luciana


  3. Muy bueno Luciana. Impecable. El lado “B”… Gracias


  4. Excelente, Luciana. ¡Gracias!


  5. muy buen artículo! Esos eran generales, los que ponían el cuerpo para defender sus principios, no como aquellos que permanecen tras un escritorio. Gracias por deleitarnos con tus artículos.


  6. gracias Luciana, muy bueno el artículo, me debes a Paz.


  7. 13 hijos tuvo… muy interesante Luciana!


  8. Gracias Luciana. Lamadrid fue bastante elogiado en “Facundo”, pero da mucha bronca cómo ha sido olvidado. Era de una valentía fenomenal. En este momento si siquiera recuerdo dónde está la calle q lleva su nombre. Pero el olvido sobre él es muy injusto. La vida militar de él recorre toda la independencia argentina hasta Caseros. Y con todas esas heridas honrosas. No lo entiendo. Yo me la paso reivindicando tamb a Sarmiento, y a sus páginas, como creo que lo hacés vos. A los argentinos nos pasa algo raro. Semejante militar olvidado, y semejante escritor y político (creo que el mayor ensayista político de nuestra historia, y el mejor escritor del siglo XlX) insultado por muchos ignorantes. Te felicito por lo que hacés. Besos, Horacio.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: