El destino final de los revolucionarios de Mayo


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Siempre hemos conocido la actuación que los diferentes hombres de mayo llevaron a cabo, su importancia al constituir el primer gobierno patrio y alguna vez repetimos, hasta el hartazgo, el lugar que cada uno ocupó, con el fin de aprobar alguna lección. Sin embargo, después de aquella brillante participación desaparecen del imaginario colectivo y nada se sabe de ellos. Bien, hoy vamos a hablar sobre el destino final de algunos de estos personajes patrios, cuyos nombres pueblan las calles de cualquier rincón nacional.

El primero en fallecer fue Manuel Alberti. Párroco de San Benito en Palermo  que, tras unirse al movimiento revolucionario, terminó como vocal de la Primera Junta. Murió en enero de 1811 a los 48 años, víctima de un paro cardíaco fulminante que, según algunas fuentes, se produjo durante una discusión con el Deán Funes. Se desconoce el lugar donde reposan sus restos, sin embargo según algunas versiones fue sepultado en las cercanías del Obelisco, donde antiguamente estaba la Iglesia de San Nicolás.

Juan José Castellí  también falleció a los 48 años, pero víctima de un cáncer de lengua. Aunque por entonces, Castelli ya era un muerto político: la derrota que protagonizó en Huaqui significó la pérdida del Alto Perú, fue separado de su cargo para ser sometido a un largo y denigrante juicio, procesos del que escapò dejando de existir en octubre de 1812. Ya sin poder hablar y en su lecho de muerte escribió “Si ves al futuro, dile que no venga”.

Uno de los grandes defensores de Castelli en aquel proceso legal fueNicolás Rodríguez Peña, quién terminó exiliado en Chile, donde murió años más tarde siendo un anciano. Sus restos fueron repatriados en 1910, como parte de los festejos del Primer Centenario y actualmente se encuentran en el Cementerio de la Recoleta.

En 1815, debido a un clima político hostil, Bernardo de Monteagudo partió hacia el viejo continente y de allí se trasladó a Lima, dónde fue asesinado en una plaza hacía 1825. Tenía entonces 35 años. El cadáver fue hallado boca abajo, con las manos aferradas a una enorme daga clavada en el pecho, tras una hora de estar tirado en la plaza los curas de un convento cercano se hicieron cargo. Esa misma noche Simón Bolívar se acercó a ver el cuerpo y juró vengarlo. Desde 1917 los restos de Monteagudo descansan en la Recoleta.

Párrafo aparte merecen los inseparables French y Berutti. Ambos cayeron en desgracia tras el eclipse del buen Moreno y fueron alejados de los grandes escaños en 1811. Berutti, que era  militar, se convirtió en uno de los oficiales del Ejército de los Andes. Murió en 1841, a los 69 años de edad, aún en actividad. Domingo French, se exilió en 1817, junto a Manuel Moreno (hermano de Mariano) a Estados Unidos. Sólo volvería a la Argentina para morir, en Buenos Aires el 4 de junio de 1825.

Juan Larrea, fue también removido de sus funciones en 1811. Sufrió además la confiscación de su propiedad y el destierro a San Juan (donde por entonces llegaba al mundo Sarmiento). Pronto volvería a la acción política, siendo uno de los miembros más activos de la Asamblea del año XIII. Aunque en 1815 volvió a sufrir la persecución política y la proscripción. No le quedó más que reanudar sus actividades comerciales. Lamentablemente Larrea cayó nuevamente en desgracia durante la época de Rosas y vencido se suicidó el 20 de junio de 1847, degollándose con una navaja de afeitar. Tenía entonces 65 años de edad.

Finalmente hablaremos del miembro más anciano de la Primera Junta:Don Miguel de Azcuénaga, a quien el camino del destierro llevó a Mendoza en 1811, aunque sucumbió en Buenos Aires (casi a los 80 años) en diciembre de 1833. Falleció en su chacra de los Olivos, adquirida por Carlos Villate Olaguer en 1903 y convertida en la residencia presidencial.

ESTA NOTA FUE PUBLICADA EN http://www.losandes.com.ar/

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3 comentarios en “El destino final de los revolucionarios de Mayo”

  1. Sergio Cancinos Says:

    Cuantos argentinos desconocen las otras historias de la Historia,qué bueno lo que divulgas Luciana, seguí asi.

  2. Guille de Anillaco Says:

    Gracias. Veo que pusiste a los menos conocidos. Belgrano, ya sabemos, Moreno, murio un año más tarde, en alta mar …¿se puede hablar de la maldición de la Primera Junta…ojo eh!


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