A libro cerrado


Como sabemos, recientemente se presentó un proyecto con el fin de modificar el Código Civil Argentino, adecuándolo a las necesidades de una sociedad distinta para la que fue pensando hace casi 150 años. Así, por ejemplo, se incorporarían modificaciones realizadas por la ley de matrimonio igualitario, reemplazando los conceptos de hombre y mujer por el de “contrayentes”. Otra novedad es que la fidelidad dejaría de ser un deber conyugal y el adulterio ya no existiría en términos jurídicos como causa de divorcio. De hecho, ya no haría falta otra cosa que el deseo de uno de los conyugues para divorciarse, lo que considero sumamente atinado.

En general, como la mayoría de los argentinos, no podría estar más de acuerdo con que las intenciones de Lorenzetti, Highton de Nolasco y Kemelmajer de Carlucci sean apoyadas por el gobierno. Sin embargo, hubo algo en el discurso de nuestra Presidente que me produjo cierta preocupación, dijo Cristina: “Nosotros no vamos a aprobar el nuevo Código Civil a libro cerrado como hizo otra gestión…”. Traducido sería: deberían agradecerme que  nuestro sistema político actual sea más democrático que el existente en Argentina durante segunda mitad del siglo XIX. Gracias Cristina. Ahora veamos si fue tan así el asunto.

Como seguramente saben, Mitre confió a Vélez Sársfield la redacción de nuestro Código Civil. Este último se encargó de todo sin colaboradores, sólo con la ayuda de algunos secretarios que pasaban en limpio sus borradores (entre ellos su hija Aurelia y el futuro vicepresidente y presidente Victorino de la Plaza). Tardó casi cinco años el viejo Vélez en completar su obra monumental y mientras  la realizaba enviaba al Poder Ejecutivo cada adelanto (algo que lamentablemente no especificó nuestra líder). Así, a medida que se iba completando se imprimía y distribuía entre los legisladores, magistrados, abogados “y personas competentes, a fin de que estudiándose desde ahora váyase formando a su respecto la opinión para cuando llegue la oportunidad de ser sancionado”, como se estableció por decreto en 1865. De esta forma, cada año se iba entregando una parte del código para su lectura general.

Bajo la presidencia de Sarmiento se lo “…sancionó a libro cerrado, en pocos días. La voluntad fuerte y realizadora de Sarmiento lo quiso así. Contra ella se estrellaron las preocupaciones de los teóricos y los escrúpulos de los timoratos, empeñados con obstinación en que se abriera debate libre sobre el contenido del trabajo. Todavía estaríamos escuchando los discursos si se hubiese hecho así (…) El escollo que evitaba la discusión en general fue felizmente evitado por la palabra convincente y la acción decisiva de quienes comprendían la necesidad de liberarnos de la vieja e inadecuada legislación de Partidas, que España misma había abandonado ya….” (León Rebollo Paz, “Sarmiento Presidente” p. 57-58)

Y si bien el texto se sancionó escandalosamente a “libro cerrado” hizo falta la aprobación previa del Congreso para que fuese de este modo. Incluso Mitre, adversario de Sarmiento y de Vélez,  votó a favor de este proceder. Ubicándonos en la época, algo que es fundamental a la hora de criticar cualquier accionar político pretérito, y en la necesidad de que este fuese aprobado con urgencia, no se actuó mal.

Particularmente, considero que sería interesante seguir realizando comparaciones entre ambas presidencias, con el fin de demostrar que hay cosas en las que si superamos a los hombres de fines del siglo XIX. Por ejemplo ¿Qué porcentaje del presupuesto Nacional se destinaba en educación bajo la presidencia de Sarmiento a diferencia de la actual? … bueno, mejor arranquemos por otra parte.

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14 comentarios en “A libro cerrado”

  1. Ismael Says:

    Texto mal intencionado. Se queda en la discusión chiquita. Tipo de argentino medio . Solo evoca con maldad un error de nuestra Sra. Presidenta.

    • Victor Emanuel Perez Says:

      Adhiero, el NEO-GORILISMOS al palo en este blog.
      Hay que avisarle que estamos en el 2012 (por ahí entiende algo)
      Se tienen que remontar 150 años atrás y hacer un “análisis” superficial para agarrarse de algo – y que suene de pelicula-
      En mi opinión es MUY BARATO esto y lo de las madres, pero esta bueno que diga lo que sienta y tenga ganas.

  2. Alpargata Wilson Says:

    Coincido!


  3. Si bien es cierto q el analisis hace una logica deduccion a partir de un comentario no me parece desacertado esta “refrescada de memoria”, aunque me parece algo corto tomando en consideracion que no es el unico antecendente de intento de modificacion del codigo civil, y si bien no hay un texto a exactitud acerca de los puntos que se planean modificar, a pririo si existen temas suficientes para poner en tela de juicio su autentica necesidad o no. Algo mas acertado me pareceria, sin querer ser ofensivo a tu publicación, hubiera sido compararlo con dichos intentos y el porque cayeron en ese entonces. No me parece mal intencionado.

  4. kikesanche Says:

    Tu anti-k …no te deja reflexionar sensatyamente…una lastima ,muy prejuicioso y a veces paranoico.

  5. smonim Says:

    El Código Civil de Vélez Sársfield es una obra de arte del derecho argentino. Sólo hay que imaginar lo que le debió haber demandado en horas y horas de trabajo, y las notas revelan los profundos análisis jurídicos y filosóficos que hizo antes de elegir cada palabra que pondría en los artículos. Brillante, Vélez Sársfield. Brillante, también, su hija; debió estar a la altura de su padre para poder colaborar en tamaña tarea.


    • Estoy completamente de acuerdo. Vélez Sársfield hizo una obra reconocida aún en todo el mundo y encima lo explicó con sus notas, para que a nadie le queden dudas.
      Empecé a leer el proyecto y ya pienso que la sección de incapacidad se mete en terreno vedado, ya que introduce normas procesales (de forma) que están reservadas a las provincias, así como ya lo hizo la modificación de la Ley 23.515 que introdujo el divorcio.
      Sigo leyendo.

  6. ssergio coronel Says:

    coincido


  7. lamentablemente el espiritu Pro K de algunos que comentan, demuestra que padecen aquello mismo de lo que te acusan. Poder pensar, poder investigar y expresar algo de lo que se investigo de la historia es muy bueno. Este no es mi campo de conocimiento, pero leo con agrado a los que se dedican a estudiar y trato de estar abierta a sus opiniones. Ademas es mucho mas idiota pensar que Cristina Fernandez es quien pudo superar a Velez Sarsfield.

  8. yo Says:

    cristina deja de alimentar pobres, q encima te lo agradecen disparando y matando y robando y drogandose, abuelitas de plaza de mayo, sigar robando, q bien muertos estan sus hijos y q por eso no estan ahi, se van a ir al infierno. gente cara rota. cuantas madres no estan ahi por el honor de sus hijos y no el olor de la plata.

  9. ignacio Says:

    ojo que yo no soy K pero no se si Kristina se referia al còdigo hecho por Dalmacio o sino hubo, y a eso se referia Kris, una reforma hecha por Spota y Borda

  10. andres2099 Says:

    Sobre el primer tema, estoy de acuerdo con la cita a León Rebollo Paz. En la vida a veces es preferible hacer las cosas rápido que bien. Discutir los más de cuatro mil artículos hubiese sido una locura, no sólo por la vastedad de las materias reguladas sino por la urgencia de: a) terminar con la caótica legislación española y dar así normas claras para que se desarrolle la economía; y b) consolidar la unidad nacional evitando la proliferación de disposiciones provinciales. Además, el Código Civil se amoldaba perfectamente a la ideología liberal imperante y a la moral familiar de la época. En cambio, hoy por hoy no existe ninguna urgencia en modificar los Códigos Civil y Comercial, y algunos de los puntos de reforma son polémicos. Es decir, se puede vivir perfectamente por veinte años más con la legislación actual, haciendo cada tanto alguna modificación parcial por alguna cuestión en particular.

    En cuanto al segundo tema, no sé si se puede hacer una comparación entre gobiernos tan distantes en el tiempo, porque hay que hacer demasiadas reservas y poner muchos “peros”. Igualmente, y a pesar que no tengo el dato sobre cual era el presupuesto educativo durante la presidencia de Sarmiento, me parece que para que el cotejo sea equilibrado habría que tener en cuenta esto:

    A favor del Gobierno K: 1) actualmente el Gobierno Nacional sólo financia a las Universidades Nacionales, no a las escuelas primarias y secundarias que fueron transferidas a las provincias en gestiones anteriores, por lo que el presupuesto educativo a considerar debería ser el consolidado de Nación, Provincias y Municipios; 2) en el siglo XIX no existía la seguridad social, y la filosofía liberal de la época tenía la tendencia de limitar el gasto público a unas pocas actividades como la educación, la defensa, etc., por lo que es natural que cualquiera de las mismas tenga un peso relativo en el presupuesto mayor al que tiene hoy en día; 3) el porcentaje de la población actual que accede a la instrucción formal es mucho mayor que el de los tiempos de Sarmiento; 4) la participación de la educación privada le quita cierto peso a la responsabilidad del estado; y 5) el tamaño de la economía actual es mucho mayor al del siglo XIX, por lo que un porcentaje de gasto educativo del siglo XXI si bien puede ser menor a otro de los tiempos de Sarmiento, su valor absoluto también puede ser mayor.

    A favor del Gobierno de Sarmiento: 1) si haciéndose las salvedades de arriba se compara el PBI educativo per cápita, en el siglo XIX la necesidad de instrucción era mucho menor a la actual, ya que se requerían muchos menos conocimientos para producir que los que se requieren hoy en día, resultando así que un peso de gasto educativo en términos reales de la época de Sarmiento podría llegar a ser más “efectivo” que el mismo monto en el presente; 2) en aquel tiempo hubo que crear casi de cero toda la infraestructura educativa (edificios escolares, etc.); 3) la innovación del “boom” educativo hizo una clara diferencia a favor de la Argentina en su desarrollo, mientras que actualmente la educación dejó de ser una herramienta que le permita al país crecer más que otros, sino más bien es una condición necesaria pero no suficiente; 4) hoy en día las escuelas públicas no se dedican exclusivamente a educar sino que tienen otras funciones sociales, y a veces lamentablemente son “aguantaderos” de chicos pobres que no aprenden casi nada; y 5) la guerra contra Paraguay desvió muchos recursos.


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