El Requerimiento


Un trece de marzo de 1519 Hernán Cortes llegaba a México, 493 años más tarde veremos una de las características más superficiales y burdas de la conquista de América.

El Requerimiento o Requerimiento de Palacios Rubios fue un texto perteneciente a las Leyes de Burgos que (a partir de 1512) los españoles estaban obligados a leer al comenzar una Conquista. Este documento  advertía a los indígenas que no se resistieran a ser evangelizados, enumeraba algunas  creaciones de Dios, explicaba quien era el Papa y porque poseía poder sobre el mundo, incluyéndolos. Como suele suceder, todo terminaba en amenazas: de no someterse, los conquistadores tomarían por esclavos a sus mujeres e hijos, con derecho a hacerles “todos los males y daños que pudieren” y la culpa sería de los aborígenes por negarse a “colaborar”.

El tema es que el Requerimiento estaba escrito en español (idioma que, obviamente, no se manejaba aún en América) y  generalmente cumplían con la ley leyéndoselo a una piedra o a lo primero que encontraran al llegar…  ¡después pretenden que no hagamos chistes de gallegos!

A continuación dicho texto:

De parte del rey, Don Fernando, y de su hija, Doña Juana, reina de Castilla y León, domadores de pueblos bárbaros, nosotros sus siervos, os notificamos y os hacemos saber, como mejor podemos:

Que Dios nuestro Señor, uno y eterno, creó el cielo y la tierra, y un hombre y una mujer, de quien nos y vosotros y todos los hombres del mundo fueron y son descendientes y procreados, y todos los que después de nosotros vinieran. Mas por la muchedumbre de la generación que de estos ha salido desde [hace] cinco mil y hasta más años que el mundo fue creado, fue necesario que los unos hombres fuesen por una parte y otros por otra, y se dividiesen por muchos Reinos y provincias, que en una sola no se podían sostener y conservar.

De todas estas gentes Dios nuestro Señor dio cargo a uno, que fue llamado San Pedro, para que de todos los hombres del mundo fuese señor y superior a quien todos obedeciesen, y fue cabeza de todo el linaje humano, dondequiera que los hombres viniesen en cualquier ley, secta o creencia; y dióle todo el mundo por su Reino y jurisdicción, y como quiera que él mandó poner su silla en Roma, como en lugar más aparejado para regir el mundo, y juzgar y gobernar a todas las gentes, cristianos, moros, judíos, gentiles o de cualquier otra secta o creencia que fueren. A este llamaron Papa, porque quiere decir, admirable, padre mayor y gobernador de todos los hombres.

A este San Pedro obedecieron y tomaron por señor, Rey y superior del universo los que en aquel tiempo vivían, y así mismo han tenido a todos los otros que después de él fueron elegidos al pontificado, y así se ha continuado hasta ahora, y continuará hasta que el mundo se acabe.

Uno de los Pontífices pasados que en lugar de éste sucedió en aquella dignidad y silla que he dicho, como señor del mundo hizo donación de estas islas y tierra firme del mar Océano a los dichos Rey y Reina y sus sucesores en estos Reinos, con todo lo que en ella hay, según se contiene en ciertas escrituras que sobre ello pasaron, según se ha dicho, que podréis ver si quisieseis.

Así que sus Majestades son Reyes y señores de estas islas y tierra firme por virtud de la dicha donación; y como a tales Reyes y señores algunas islas más y casi todas a quien esto ha sido notificado, han recibido a sus Majestades, y los han obedecido y servido y sirven como súbditos lo deben hacer, y con buena voluntad y sin ninguna resistencia.

y luego sin dilación, como fueron informados de los susodichos, obedecieron y recibieron los varones religiosos que sus Altezas les enviaban para que les predicasen y enseñasen nuestra Santa Fe y todos ellos de su libre, agradable voluntad, sin premio ni condición alguna, se tornaron cristianos y lo son, y sus Majestades los recibieron alegre y benignamente, y así los mandaron tratar como a los otros súbditos y vasallos; y vosotros sois tenidos y obligados a hacer lo mismo.

Por ende, como mejor podemos, os rogamos y requerimos que entendáis bien esto que os hemos dicho, y toméis para entenderlo y deliberar sobre ello el tiempo que fuere justo, y reconozcáis a la Iglesia por señora y superiora del universo mundo, y al Sumo Pontífice, llamado Papa, en su nombre, y al Rey y Reina doña Juana, nuestros señores, en su lugar, como a superiores y Reyes de esas islas y tierra firme, por virtud de la dicha donación y consintáis y deis lugar que estos padres religiosos os declaren y prediquen lo susodicho.

Si así lo hicieseis, haréis bien, y aquello que sois tenidos y obligados, y sus Altezas y nos en su nombre, os recibiremos con todo amor y caridad, y os dejaremos vuestras mujeres e hijos y haciendas libres y sin servidumbre, para que de ellas y de vosotros hagáis libremente lo que quisieseis y por bien tuvieseis, y no os compelerán a que os tornéis cristianos, salvo si vosotros informados de la verdad os quisieseis convertir a nuestra santa Fe Católica, como lo han hecho casi todos los vecinos de las otras islas, y allende de esto sus Majestades os concederán privilegios y exenciones, y os harán muchas mercedes.

Y si así no lo hicieseis o en ello maliciosamente pusieseis dilación, os certifico que con la ayuda de Dios, nosotros entraremos poderosamente contra vosotros, y os haremos guerra por todas las partes y maneras que pudiéramos, y os sujetaremos al yugo y obediencia de la Iglesia y de sus Majestades, y tomaremos vuestras personas y de vuestras mujeres e hijos y los haremos esclavos, y como tales los venderemos y dispondremos de ellos como sus Majestades mandaren, y os tomaremos vuestros bienes, y os haremos todos los males y daños que pudiéramos, como a vasallos que no obedecen ni quieren recibir a su señor y le resisten y contradicen;

y protestamos que las muertes y daños que de ello se siguiesen sea a vuestra culpa y no de sus Majestades, ni nuestra, ni de estos caballeros que con nosotros vienen.

Y de como lo decimos y requerimos pedimos al presente escribano que nos lo dé por testimonio signado, y a los presente rogamos que de ello sean testigos.

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7 comentarios en “El Requerimiento”

  1. Nirvana Says:

    los indigenas hablaban español?

  2. lety_bf Says:

    Cuánto daño ha hecho la iglesia católica a través de los siglos! yo fui a colegio de monjas y sé perfectamente cómo manipulan con el miedo, por suerte yo sé pensar y decidí no seguir haciéndoles caso a los curas de todo lo que dicen, uno sabe muy bien que es lo bueno y lo malo y cómo comportarse en la vida para ser una persona de bien, algo que los curas ignoran!!

  3. Andrés Says:

    El comunicado posteado es un gran ejemplo paradigmático del proceso de “importación” de la “cultura civilizada”. Refleja de manera extraordinaria lo antinatural y forzado que resultó para los indígenas americanos adoptar de los españoles sus costumbres, religión, leyes, etc.

    Desde el vamos se despreció la idea de la comunicación/intercambio/reciprocidad al utilizarse una forma de hablar prescindiendo del entendimiento de uno de los “interlocutores”. Sin duda fue un anticipo de lo que vino después, al imponerse las otras formas de “lenguaje”, es decir los sentidos/significados/valores de la vida social: moral, derecho, relaciones de producción, creencias, etc.

    Sin hablar de política internacional, en tiempos recientes también hay ejemplos en los que se pone de manifiesto el “discurso del amo”. Por lo general son casos en los que de alguna forma falló la “civilización al salvaje” y la tradición originaria perdura entrando en contradicción con la “importada”. Hay muchas películas en las que se plantean casos polémicos sobre si corresponde o no aplicar la ley del “hombre blanco” a personas de comunidades con cultura precolonial. Pongo un ejemplo extremo: si un aborigen del centro de Australia practica un sacrificio humano dentro de su tribu y en el marco de un rito avalado por su tradición, ¿merece ser juzgado por homicidio en las cortes anglosajonas?.

  4. Francisco Says:

    España fue la América del mundo antiguo. Los griegos, cartagineses y romanos esclavizaron a su población y explotaron, al límite, sus recursos naturales.
    España no hizo otra cosa que lo que hicieron, a lo largo de la historia, tantos otros conquistadores. Pero España no fue un simple brutal conquistador.
    De un lado, en la misma América, muchos españoles lucharon por los derechos de los indios. Fray Bartolome de las Casa es el más conocido. De otro lado, la Escuela de Salamanca cuestionó la conquista y la esclavización de los indios. Y fueron influyentes: España dictó las primeras leyes en defensa de un pueblo conquistado.
    La Iglesia, tan criticada por anteriores comentaristas, tampoco estuvo ausente. En 1537, el Papa Leon III, por ejemplo, dictó la bula “Sublime Dios” en defensa de los derechos de los indios.
    Finalmente, siempre es bueno comparar a los españoles, como conquistadores, con los ingleses.

  5. 67quijote Says:

    Como me gusta Francisco, asi se habla campeon. En cuanto a Leti, me quedo con el bien que hace la iglesia con asociaciones como Caritas que ayudan al marginado social. La iglesia, querida mia es amplia y extendida. No generalizes, estudie en colegio de curas, jamas tuve un problema con elllos, miento, con uno, pero eran muchos. La forma de ser de uno, no avala al resto.

    Otra cosa Kalipolis <¿vas a poner publicidad de ahora en adelante? Pense que solo te querias expresar, veo que quieres sacar tambien "tajada" de esto. Me defraudas, te dejas llevar por el capitalismo altruista.
    Te crei un poquito mas idealista.

    saludos cordiales, andres, es un gustazo leerte.

  6. 67quijote Says:

    Paradoja del destino, alguien que hace chistes sobre “gallegos” habla su misma lengua. Argentina es de america latina, ejemplo de sabiduria, la mayoria de sus colonos fueron italianos, pero lejos de hacer chistes gallegos en italiano, hablan castellano. ME ENCANTA, esa ambiguedad de mi querida y seguida kalipolis, luciana sabina serrat. ENIGMAS SIN RESOLVER, SIN RESPUESTAS. Ademas me consta, que lee y preocupa todo lo que viene de la madre patria. “Y TANTO GUSTO ME DABA VERLOS ARDER, QUE DECIA ¡MINISTRO SOY, DE LA SANTA INQUISICION! /quevedo


  7. Ninguna religión ha sido tan dañina como el cristianismo.


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