El Revisionismo, tan humano como la contradicción


Aunque el revisionismo insista en destacar sólo el costado pactista de Rosas en cuanto a los indios (mostrándolo como una especie de Madre Teresa de Calcuta con poncho) el Coronel Juan Carlos Walther, entre otros, en su libro “La Conquista del Desierto” demuestra que Don Juan Manuel no pudo cumplir con su plan de limpiar de indios rebeldes la zona comprendida desde los Andes al Atlántico y por el Sur hasta Río Negro, debido fundamentalmente a la falta de tropas. Para el lamento de Walther, Rosas únicamente logró eliminar algunas tribus importantes, huyendo sus principales caciques hacia Chile.

Sin embargo, historiadores de la talla de José María Rosa han señalado que dicha expedición no se proponía el exterminio de los indios, dejemos al mismo Rosas contestarles: “… no se necesita más para enfrentar a los indígenas, o acabar con todos ellos, que situar en Chuelechel una división de cuatrocientos soldados de una manera permanente…” (Carta de Rosas a Quiroga, 1833 – citada por Walther, pág. 331). Como efectivamente hizo por un tiempo.

Julio Argentino Roca dijo en 1875: “… A mi juicio, el mejor sistema para concluir con los indios, ya sea extinguiéndolos o arrojándolos al otro lado del río Negro, es el de la guerra ofensiva que fue seguida por Rosas, que casi concluyó con ellos…” (Walther; 330). Roca alias “el infame”, el asesino del buen salvaje, el que no merece estar en los billetes de $100 ¿o Roca el que llevó a cabo con éxito lo que no puedo Rosas?

Trato tradicional y propio de esta corriente el que dan a Julio A., extrapolándolo de su contexto temporal, sin hacer mucho hincapié en los malones, en la toma de cautivos, en el hecho de que Chile podía dejarnos sin la Patagonia, ni en la presión de una sociedad harta de la inseguridad en la frontera. Lo cierto es que hoy gracias a la ocupación efectiva del Presidente Roca hoy poseemos la Patagonia en detraimiento de Chile, aunque eso no es visto como un ejemplo de soberanía por parte del revisionismo; curioso, cuando una de las bofetadas propiciadas a Sarmiento por estos autores se basa justamente en las intenciones del sanjuanino de otorgar dicha porción territorial a nuestros hermanos trasandinos, por lo cual es considerado un vende patria.

Este es uno de los tantos ejemplos contradictorios y en extremo poco profesionales observables en libros de autores revisionistas. Quiénes, actualmente pretenden imponer un discurso único con apoyo estatal. Así, aquellos que surgieron para “revisar” y denunciar los atropellos cometidos por la historia oficial, se transformaron en eso que tanto critican, como generalmente suele suceder.

En fin, en mi opinión, cada uno de estos textos debería comenzar con la siguiente frase de Luis Buñuel a modo de advertencia: “La ciencia no me interesa. Ignora el sueño, el azar, la risa, el sentimiento y la contradicción, cosas que me son preciosas”.

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11 comentarios en “El Revisionismo, tan humano como la contradicción”

  1. fernando valero Says:

    me niego a leer todo esto hasta que hagan fiel promesa de no sacar doña TIJERINAªª SU infame tijera de recortes y censura…. lo siento. n o lo leo

  2. Juan Tedin Says:

    Intentar juzgar con los valores actuales, acciones llevadas a cabo en un periodo en el que nuestro pais estaba en fomacion, no tiene ni el mas minimo sentido…es la excusa perfecta para dejar algun billete sin personaje, y asi ponerle la cara de Maradona o del asesino Guevara.


    • Es lo que hace Odonnell cuando escribe su versión de la vuelta de obligado, o Pigna cuando escribe sus “mitos” demostrando que a pesar de haber estudiado en el Instituto Joaquín González, en realidad no aprendió nada sobre historia.

      Hablar de Historia parece fácil, es como el fútbol, del que todos opinan pero en el partido sólo hay 11 por equipo. Para opinar con propiedad hay que conocer del tema.

      Y si Guevara fue o no fue un asesino, Rosas también lo fue al mandar a matar Quiroga, lo fue Roca con la campaña al desierto y también lo fue Perón, directa o indirectamente al dejar actuar a un personaje tan nefasto como López Rega y, aunque muchos no lo quieran ver, también lo son los Kirchner al no preocuparse por la desaparición de Julio López, o Luciano Arruga o por no proponer siquiera un proyecto de ley contra la trata de personas.

      Pero, en definitiva, no son más que personajes que están buscando eternizarse en algún billete en el futuro…

      Saludos

      José A. García

  3. Guillermo Bianchi Says:

    Exelente !!!!!

  4. Carlos Says:

    Excelente comentario de Luciana, sensato y cierto. Cosa que no abunda en los oportunistas como Pigna y cia. que tergiversan la historia como se les canta, y como Rosas es un caudillo popular, ¿cómo va a ser un exterminador de indios?.
    Si escribimos la historia sólo con la ideología y sin sentido científico, no sos historiador, sos un contador de ficción. Cómo el inefable Felipe Pigna.

    Carlos Nougués

  5. ArmandoLio Says:

    Detalles bastante esclarecedores,que por logica nunca seran aceptadas por los opinologos oficialistas.

  6. Clara Says:

    Desasname en esto… Lo de “revisionismo histórico” es precisamente eso? Rever la historia para volver a contarla? Si es así entonces cambiaría la letra de la canción :”la historia la REescriben los que ganan.”

  7. martin Says:

    Esta bueno el post…solo que la ciencia en realidad no ignora el azar, aunque paradójicamente la historia sí

  8. Carlos Says:

    Siempre es bueno el revisionismo histórico. Principalmente porque siempre responde al poder de turno. ¿O acaso la historia que escribió Mitre, por ejemplo, fué objetiva? Es importante tener en cuenta el contexto histórico en el que se dan determinados hechos. Por lo tanto: Si la historia la escriben los que ganan, qué bueno que alguna vez, cuando ganen los otros reescriban la historia. Creo que eso es lo bueno de la democracia poder leer a Mitre, a Pigna, a Odonell o a quien sea, sin perder de vista su ideología y el contexto en que cada uno hace si revisión de la historia. Y sino, mis queridos amigos lean la “Microfísica del Poder” de Foucault.

  9. Andrés Says:

    Me quedo con la frase final del post de Kalipolis porque más o menos resume lo que pienso. Igual, yo la modificaría un poco para que diga: “la historia no me interesa, me interesan los mitos”. Los mitos son como Dios, si no existen hay que inventarlos. Siempre se necesita legitimar, justificar o explicar el presente con el auxilio del pasado.

    Sin embargo, todo mito esconde una verdad, y en los mitos modernos es más fácil descubrir esa verdad subyacente. Voy a dar un ejemplo de cómo es para mi el proceso de creación de mitos históricos. 1) Se estudia un personaje. 2) Se hace un “balance” del personaje fundamentalmente recurriendo a contrastes y oposiciones con otros personajes. 3) Se “ubica” al personaje en cuestión en una de las dos categorías que forman los pares contradictorios tradicionales argentinos: patriota-realista, federal-unitario, nacionalista-liberal, peronista-antiperonista, etc., evitando los grises. 4) Se hace una valoración final del personaje, en función de la correlación que exista entre la categoría del pasado en la que se lo ubicó y la categoría presente en la que se ubica el juzgador. Por ejemplo, un personaje unitario del pasado será mejor recibido por un juzgador liberal de nuestros días que por un nacionalista. 5) A partir de esa valoración final, se relee la historia del personaje (se vuelve al punto 1), y como esa relectura parte de una posición tomada empieza a perderse para siempre una “objetividad” que por otra parte nunca se tuvo ni existió, y nace el mito. Esa “verdad subyacente” del mito está precisamente en el juego de oposiciones de los puntos 2 y 3. La explicación de la sobrevaloración de un caudillo no está tanto en las loas que puedan hacer de él sus hagiógrafos, sino en como estaba ubicado en su tiempo con respecto al resto. Valen más las definiciones por exclusión que las definiciones directas. Para no ofender a nadie voy a buscar un ejemplo extranjero: De Gaulle. Su aporte para la victoria de los aliados en la 2gm fue prácticamente nula, pero fue constituido en héroe nacional por su oposición al nazismo y a los traidores de Vichy. Su “cotización” proviene de sus enemigos. Obviamente, este proceso creo que se da en todo tipo de lectura de la historia, no solo en la de los “revisionistas” actuales que se pusieron de moda.

    Con respecto a los indios el tema da para mucho más, pero puede demostrar lo que estoy diciendo. Al rosista – en general nacionalista – la matanza de indios le va a resbalar tanto como a un peronista que le digan que Perón nacionalizó los ferrocarriles pagando más de lo que valían. Los valores del rosista no pasan por el pacifismo ni los del peronista por la prolijidad en los actos de gobierno. Sus identificaciones ya están consolidadas en función de lo que representan esos líderes en la red simbólica de oposiciones. Puede ser que haya cierta reivindicación a Rosas desde un “progresismo” ingenuo, pero me parece que es mínima. En cuanto a la campaña del desierto de Roca, el otro día escuche al propio Pacho O´ Donnell decir en un reportaje algo parecido a lo que escribió Kalipolis en su post: que fue necesaria para evitar la conquista de la Patagonia por parte de los chilenos o británicos. Comparto esa opinión.

    La tarea de trazar correlaciones entre los conflictos presentes y pasados es quizás la más difícil, pero también es determinante a la hora de glorificar o condenar a protagonistas de la historia. Un niño pequeño si tiene algún problema con un compañero posiblemente lo resuelva con una pelea, cuando crezca tal vez recurra al insulto verbal antes de irse a las manos, y cuando sea un adulto recurrirá a la ironía o la intriga como método. La sublimación de la violencia física y el enmascaramiento de las disputas de fondo bajo complejas y delgadas figuras jurídicas, es el signo del paso del tiempo, aunque cada tanto también se observan retornos a los períodos más violentos. Un bloqueo naval extorsivo de una potencia extranjera al puerto de Buenos Aires con el fin de abrir mercados en el siglo XIX, puede tener su correlación en el siglo XXI con los condicionamientos que un organismo internacional de crédito pueda formularle a Argentina para otorgarle un préstamo. El método es distinto, las justificaciones de la presión ejercida se encontrarán en las más variadas normas internacionales, pero el objetivo perseguido y la controversia fundamental serán muy parecidas. Es así que quien se oponga al F.M.I. posiblemente experimente una adhesión automática a Rosas sin beneficio de inventario.

    Además, como en términos generales en el presente la violencia está más pulida y educada, el sujeto que adhiera a un valor x se sentirá más representado por un personaje del pasado que encarne ese valor x que por uno del presente. La razón es que el personaje del pasado representa ese valor x de una forma más brutal, y de alguna manera cumple con las fantasías violentas y reprimidas del sujeto del presente. Por ejemplo, un yanqui que detesta a los mexicanos seguramente se identificará más con un general estadounidense que los combatió en el siglo XIX, que con un tímido senador del siglo XXI que presenta un proyecto de ley anti-inmigratorio cuidándose de que no sea tan “políticamente incorrecto” como para perder demasiados votos de la comunidad hispana. Siempre en los mitos el héroe es fuerte y valiente, y a la hora de enfrentar al malvado enemigo no lo derrota “hablando” sino combatiendo.

    Algún otro día se podría hablar del tema de las ideas políticas argentinas a través del tiempo, como para aclarar más esta cuestión acerca de las relaciones entre el pasado y el presente. Por lo general se considera afines a los federales con los nacionalistas y los peronistas, o a los unitarios con los liberales y los antiperonistas, pero estas correlaciones no son para nada lineales ni tan simples. Hay muchos conceptos que se suele mezclar mal. El federalismo jurídico no implica necesariamente el federalismo económico de facto. El federalismo tampoco implica nacionalismo, y hay mil ejemplos de gobiernos liberales argentinos posteriores a la constitución federal de 1853. También hay paradojas en la historia argentina como que el máximo referente simbólico del federalismo no haya querido “coparticipar” los ingresos de la aduana de Buenos Aires. El tema es largo.

  10. Juan Says:

    El tema es más grave de lo que parece….los chicos adoran a Pigna en la secundaria, y creen lo que escribe, lo toman por la verdad, la palabra, la revelación de aquello que les habían ocultado….La única salida sera escribir libros de historia para vender on line, a precios modicos y accesibles, o que el “relato” atropelle….


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