Sarmiento, tan civilizado como bárbaro


Como tantos niños argentinos crecí detestando profundamente a Sarmiento, tener el mote de “padre del aula” era, y es, suficiente motivo para caerle mal a cualquier víctima activa del sistema educativo. Además, sus imágenes no ayudaban para nada. Cada acto escolar en su honor despertaba un: gracias por todo lo que hiciste Domingo Faustino, pero no te hubieses molestado. Años más tarde, a la luz del discurso revisionista que anega los medios de comunicación, comencé a considerarlo como un personaje nefasto, cruel y asesino de paraguayos.

Por suerte llegó a mis manos la clásica biografía del sanjuanino escrita por Manuel Gálvez, una suerte de Facundo dedicado a su autor. Crítica por momentos trivial la de Gálvez quién, lejos de lograr su objetivo, termina despertando simpatía por aquel díscolo intelectual de exquisito sarcasmo e impúdica ironía.

Echando mano a otros textos descubrí al niño criado en la pobreza, al adolescente frustrado tras no lograr el acceso a estudios superiores y al hombre obsesionado por evitar a otros el mismo destino. Grato fue encontrarse con aquel Sarmiento, un prócer que se agarraba a bastonazos por la calle, mujeriego, soberbio, temperamental, rencoroso, pasional, visionario; alguien plagado de errores, pero también de numerosos aciertos, entre ellos el de soñarnos inmensos… Inmediatamente me vi presa de una de sus sentencias más certeras: “la ignorancia es atrevida”, que imprudente había sido al repudiarlo por tres o cuatro frases desafortunadas y sacadas de contexto.

Expresión plena de su dicotomía predilecta, tan civilizado como bárbaro, “el loco” Sarmiento es examinado con cánones actuales y categorizado como un ser políticamente incorrecto, una lacra traidora, un “facho”. La realidad señala que si juzgáramos a otros próceres con la misma vara, el panteón de virtuosos de la historia nacional sufría muchas bajas, valga la redundancia.

Visiblemente su destino no escapa a aquél vaticinado por Jorge Luis Borges, el de caminar entre los hombres que le pagan (porque no ha muerto) su jornal de injurias o de veneraciones. En definitiva, a Domingo Faustino Sarmiento podemos admirarlo o vilipendiarlo, lo que no podemos es hacerlo basándonos solamente en un documental de Felipe Pigna; desconociendo los ambientes ideológicos, sociales, económicos y culturales contemporáneos al mismo.

.

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SARMIENTO

Por Jorge Luis Borges

“No lo abruman el mármol y la gloria.

Nuestra asidua retórica no lima

su áspera realidad. Las aclamadas

fechas de centenarios y de fastos

no hacen que este hombre solitario sea

menos que un hombre. No es un eco antiguo

que la cóncava fama multiplica

o, como éste o aquel, un blanco símbolo

que pueden manejar las dictaduras.

Es él. Es el testigo de la patria,

el que ve nuestra infamia y nuestra gloria,

la luz de mayo y el horror de Rosas

y el otro horror y los secretos días

del minucioso porvenir. Es alguien

que sigue odiando, amando y combatiendo.

Se que en aquellas albas de setiembre

que nadie olvidará y que nadie puede

contar, lo hemos sentido. Su obstinado

amor quiere salvarnos. Noche y día

camina entre los hombres, que le pagan

(porque no ha muerto) su jornal de injurias

o de veneraciones. Abstraído

en su larga visión como en un mágico

cristal que a un tiempo encierra las tres caras

del tiempo que es después, antes, ahora,

Sarmiento el soñador sigue soñándonos”.

..

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26 comentarios en “Sarmiento, tan civilizado como bárbaro”


  1. Más allá de la exacta descripción y análisi del artículo y la acertadísima inclusión del poema de Borges, me impactó una frase: “…alguien plagado de errores, pero también de numerosos aciertos, entre ellos el de soñarnos inmensos… ”
    Nada más que decir. Todo está dicho.

  2. Damián Says:

    Muy buenas tus palabras. Me gusto que lo que te hizo ir cambiando de opinión, fue tu propio conocimiento, que creo que es la única forma digna de mutar.
    Gracias por ese texto de Borges, no lo conocía.
    Un saludo.

  3. ar Says:

    Me gusta como se ubica la autora frente a la historia. Con ubicudad en tiempo y lugar de los sucesos se puede ver, como ella lo hace, la real dimension de nuestros “proceres”. Me recordo a los textos de Garcia Hamilton (Cuyano Alborotador) y nunca a Pigna.
    Felicitaciones por tratar de educar en la historia real y no de bronce de nuestro Pais.

  4. juliarga Says:

    Copado, no sabía ni la mitad de estas cosas.


  5. Una vez me tocó acompañar a mi ex Jefa a una de las reuniones de la Asociación de Amigos del Museo Histórico Sarmiento.
    y te puedo asegurar que fué una experiencia maravillosa, tener la chance de charlar con historiadores, biógrafos y eruditos repasando la vida de éste Señor desde diferentes puntos de vista y opiniones encontradas fué apasionante.

    Excelente Post
    =)

  6. Christian Says:

    Me parece excelente, verdaderamente creo que todos deberiamos no quedarnos con lo que dice el manual de kapelus y lo que cree pigna, hay otros autores que aun mas o menos aburridos que felipe nos dan otra vision de los proceres. felicitaciones

  7. Antonio Soto Says:

    La tragedia de Sarmiento se resume en que solo se realizó lo que las oligarquías del momento permitieron, esas con olor a bosta diría él, la falta de un programa que el pueblo pueda llevar adelante,(independencia nacional,reparto de las tierras,desarrollo que signifique el bienestar popular), debido su desprecio por los pueblos, pero como señala la autora debe ser entendido en su época.A pesar de todo fue de lo más progresista de su tiempo.

  8. CB Says:

    La figura de Sarmiento es una de las más complejas para analizar. La encarnizada crítica revisionista actual es una reacción ante el ensalzamiento del que gozó durante mucho tiempo… en la escuela, venían San Martín, Belgrano y Sarmiento como los tres próceres mas famosos.. y francamente siempre me pregunté porqué otros contemporáneos a éste último, igual de complejos y controvertidos, como Mitre, Urquiza, o Rosas, ni existían en comparación al calvo mas famoso.
    Sin duda fue uno de los impulsores de la instrucción pública, la industria, el ferrocarril (desde cuyos vagones supo repartir cortes de mangas a sus adversarios). También fue racista, ultrafanático de EEUU (pecado demasiado imperdonable hoy) y unitario a ultranza, aunque es injusto dejar de reconocer que esas posturas no solo se deben a su personalidad sino también a un clima intelectual y cultural muy imperante en su época, del cual no fue el único exponente.
    Quizás su punto mas cuestionable, al menos en mi opinión, fue que esa lucidez que tuvo para conocer y comprender la argentina profunda del Facundo, no la tuvo en cuenta al momento de proponer su modelo de país, que siempre estuvo ligado a una importación absoluta no solo de ideas, sino hasta de habitantes extranjeros, como si lo existente en el país, tanto bueno como malo, pudiera simplemente ser borrado.
    Fuera de lo político tiene además un costado humano… es el único prócer del cual podemos probar que recurrió a los servicios de alguna dama de compañía, y del cual conocemos su bacinilla, comprobándose de esa forma que efectivamente, aunque sea un poco, podemos llegar a ser como él.
    Mas allá de críticas o elogios, Sarmiento era y es un intelectual, un político y un militante, porque debatió en vida y nos hace debatir hoy… y pocos pueden eso.


  9. Buenísimo!! uno de los mejores que leí. Gracias por compartirlo. Que tengas una linda semana!

  10. Maxi Aringoli Says:

    No se que me resultó mas gratificante en este post, si lo que contás en él o lo fructuoso de los comentarios de tus lectores. Una genialidad sinceramente. Te encontré en twitter y de allí llegué aquí, no creo que me pueda ir. Gracias.


  11. Como cualquier hijo de vecino en algun momento tambien dije “Gracia Domingo Faustino, pero no te hubieses molestado” y como vos (pero sin los textos) de visita por su provincia natal logre conocer al hombre detras del personaje Billiken.
    Lo tuyo siempre es plausible.


  12. Esa ambigüedad (que en ningún caso significa infidelidad a sus convicciones) quedó sintetizada en el título de tu post. Ya sea que estemos de acuerdo con lo que consideramos civilización o barbarie, no podemos dejar de reconocer la pasión que ponía Domingo a la hora de defender sus ideas de país que, repito, podemos coincidir o no con él… más aún en estos tiempos tan borocotizados en los que las ideas se matan vendiéndolas al mejor postor.

  13. Andrés Says:

    Seguramente no se puede “juzgar” a una persona del pasado con los cánones actuales. Hoy en día se considera aberrante el trabajo esclavo, pero posiblemente, los primeros esclavistas de la historia fueron “humanistas”, ya que en lugar de matar a los prisioneros de guerra, los mantenían vivos a cambio de que trabajen para ellos. Con Sarmiento, y muchos otros personajes históricos puede suceder algo similar. Una cosa es Sarmiento (el ser humano real que desarrolló su su vida y su actividad política dentro de un contexto cultural dado), y otra cosa es el “sarmientismo”, es decir, la utilización de la figura de Sarmiento como “símbolo” que representa una serie de valores más allá del Sarmiento real, y el cual es empleado en otros contextos históricos.

    Sin perjuicio que el Sarmiento real haya sido “progresista” según los parámetros de su tiempo, no cabe duda alguna que el sarmientismo es una herramienta del liberalismo económico argentino para manifestar sus ideales y justificar políticas. Algunos ejemplos:

    * La idea de la superioridad cultural de algunos pueblos sobre otros, racionaliza el imperialismo, ya sea en sus versiones más rudimentarias como en las más sofisticadas.

    * El culto a los países desarrollados, justifica políticas económicas que favorecen las importaciones en desmedro de la industria nacional. Esta cosmovisión “importadora”, además de aplicarse a los bienes y servicios, también se refiere al mundo del pensamiento. Cualquier idea “made in USA” podría ser aplicada automáticamente a cualquier estado subdesarrollado, sin beneficio de inventario, y sin evaluar las características propias del país en cuestión: por ejemplo las “recetas universales” del F.M.I.

    * La añorada ilustración, tiene como correlato el afán de una excelencia académica excluyente de las grandes masas estudiantiles potenciales.

    * La educación como pilar del sarmientismo encierra la convicción de que la única (o casi la única) obligación del estado con su población más marginal es financiar sus estudios. Responde a la visión de un estado mínimo, cuya actividad debe reducirse a unas pocas responsabilidades como la seguridad, la salud, y la educación. Es la expresión de la falsa premisa liberal sobre la “igualdad de oportunidades” que da la escuela, haciendo la vista gorda sobre los condicionamientos más estructurales que determinan a los sujetos. La educación es una condición necesaria para el desarrollo, pero no suficiente. Un país “educado”, pero sin una planificación económica seria, que contemple todas las variables presentes y futuras, solamente generará mano de obra calificada barata.

    * El desprecio de la “barbarie”, es la exaltación del elitismo, que en las clases medias genera ciertos mecanismos de identificación con un “ideal de clase”, que tiene como contrapartida una reacción negativa hacia los sectores populares, rompiéndose así la solidaridad social.

    Etc.

    Sin embargo, para mí el sarmientismo posee algunos valores positivos, ya que tener la convicción sobre que el estado debe intervenir activamente en la economía, no significa necesariamente ser demagogo ni cortoplacista.

    Son valores aprobables: el esfuerzo, el aprender a pescar sin esperar que regalen el pescado, no tomar decisiones sobre la base de lo inmediato sino pensar a futuro, tener en cuenta a las futuras generaciones, intentar superarse día a día, copiar lo positivo del prójimo, investigar, no conformarse, etc.

    • kalipolis Says:

      Totalmente, siempre ponemos en la balanza lo bueno y lo malo, dentro de esto tendrá más peso lo q consideramos o imperdonable o muy valorable, los valores aprobables de los que hablás son justamente los que tienen más peso en mi juicio sobre Sarmiento.

  14. Ramon Says:

    Alguna vez trabajaba enseñando y por lo tanto en Setiembre debíamos recordar a Sarmiento. Un día mientras ensayábamos el himno de dedicado a él y escuchándolo de cerca a uno de los chicos decía sarniento en lugar de Sarmiento. Lo a la mire a la cara y tenia una expresión pícara y no sabia si reirme o llamarle la atención, Opté por respetar su opinión. Cabe aclarar que sarniento en el campo es signo de animal rechazado, discriminado y hasta despierta un sentimiento de lástima. Leyendo tu comentario Caí en la cuenta que el chico veía, de manera inconsciente, el otro lado del espejo, es decir lo que completa al ser humano real.

  15. Ramon Says:

    Alguna vez trabajaba enseñando y por lo tanto en Setiembre debíamos recordar a Sarmiento. Un día mientras ensayábamos el himno de dedicado a él y escuchándolo de cerca a uno de los chicos decía sarniento en lugar de Sarmiento. Lo mire a la cara y tenia una expresión pícara y no sabia si reirme o llamarle la atención, Opté por respetar su opinión. Cabe aclarar que sarniento en el campo es signo de animal rechazado, discriminado y hasta despierta un sentimiento de lástima. Leyendo tu comentario Caí en la cuenta que el chico veía, de manera inconsciente, el otro lado del espejo, es decir lo que completa al ser humano real.

  16. Rftommasi Says:

    Final de obra de teatro sobre Sarmiento, auspiciada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires! Muy recomendada:

  17. ar Says:

    Dejo un pequeño homenaje a la autora del post reconocída admiradora de Sarmiento y criticada por los “intelectuales” de siempre que aunque ella haya aclarado su aceptación de errores cometidos por Don Domingo, sigue adelante. La acompaño en la admiración por Sarmiento sin condicionamientos, festejaría la aparición de UN hombre público que le llegue a la cintura.
    El País sería otro.
    Si eso no es tomar posición, que es


  18. Me da tristeza que un texto así sea necesario en la argentina. Debería ser común, pero no lo es.
    Voy a decir una perogrullada:como sociedad juzgamos desde un banquito. Juzgamos porque lo sabemos mejor que nosotros. Juzgamos porque hizo, y nosotros no. Juzgamos porque tuvo coraje, y nosotros no. Podría seguir la lista en forma catártica, sería interminable.
    Sarmiento resume lo mejor de nosotros, él tuvo casi todas nuestras virtudes.
    Sarmiento resume lo peor de nosotros, él tuvo casi todos nuestros defectos.
    Fundador del ser y la contradicción argentinos, ha sido exageradamente ensalzado y brutalmente defenestrado. Muy propio de él y muy propio de nosotros.
    Te felicito, es un texto que actúa como disparador y digo eso como el mejor elogio.
    Sigfrido Quiroz.


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