Gracias Don Ernesto


No hay mejor homenaje que podamos realizar a Sabato que el de recordarlo a través de su literatura y su enorme compromiso social. Y si bien es un día triste, debemos sentirnos afortunados de que esta tierra, tan maltratada por la historia, tan injusta y por momentos decadente y mediocre; es surcada cada tanto por hombres brillantes, lúcidos e infinitos, a los que sólo nos resta el agradecerles por haber existido. Gracias Don ERNESTO SABATO.    

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“El túnel” (fragmento):

 “Fue una espera interminable. No sé cuanto tiempo pasó en los relojes, de ese tiempo anónimo y universal de los relojes, que es ajeno a nuestros sentimientos, a nuestros destinos, a la formación o al derrumbe de un amor, a la espera de una muerte. Pero de mi propio tiempo fue una cantidad inmensa y complicada, lleno de cosas y vueltas atrás, un río oscuro y tumultuoso a veces, y a veces extrañamente calmo y casi mar inmóvil y perpetuo donde María y yo estábamos frente a frente contemplándonos estáticamente, y otras veces volvía a ser río y nos arrastraba como en un sueño a tiempos de infancia y yo la veía correr desenfrenadamente en su caballo, con los cabellos al viento y los ojos alucinados, y yo me veía en mi pueblo del sur, en mi pieza de enfermo, con la cara pegada al vidrio de la ventana, mirando la nieve con ojos también alucinados.

(…)
A veces volvía a ser piedra negra y entonces yo no sabía qué pasaba del otro lado, qué era de ella en esos intervalos anónimos, qué extraños sucesos acontecían; y hasta pensaba que en esos momentos su rostro cambiaba y que una mueca de burla lo deformaba y que quizá había risas cruzadas con otro y que toda la historia de los pasadizos era una ridícula invención o creencia mía y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad.

(…)
Yo no decía nada. Hermosos sentimientos y sombrías ideas daban vueltas en mi cabeza, mientras oía su voz, su maravillosa voz. Fui cayendo en una especie de encantamiento. La caída del sol iba encendiendo una fundición gigantesca entre las nubes del poniente. Sentí que ese momento mágico no se volvería a repetir nunca. -Nunca más, nunca más- pensé, mientras empecé a experimentar el vértigo del acantilado y a pensar qué fácil sería arrastrarla al abismo, conmigo “

20 de septiembre de 1984 La CONADEP entrega el informe Nunca Más:

 “En nombre de la seguridad nacional, miles y miles de seres humanos, generalmente jóvenes y hasta adolescentes pasaron a integrar una categoría tétrica y fantasmal: la de los desaparecidos, palabra, triste privilegio argentino que hoy se escribe en castellano en toda la prensa del mundo”  (Ernesto Sabato) 


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5 comentarios en “Gracias Don Ernesto”

  1. Cec Says:

    Hermosas palabras para alguien infinito.

  2. Sandra Sotoca Says:

    ¿Qué hubiera sentido Don Ernesto si se hubiera enterado que su prólogo del Nunca más fue retirado de las nuevas ediciones por decisión de NK durante su gobierno? Sábato no se merecía tanto desaire.

  3. Cristián Says:

    El Túnel fue uno de los primeros libros que leí, “obligado” por mi profe. Sin darme cuenta cada vez que leo un libro siento que entro a mi propio túnel donde se mezclan todas esas historias y personajes que nos regalan personas como Sábato, que al pensar sus locuras y escribirlas ingeniosamente en un papel devuelven algo del “regalito” que les hizo Dios al nacer.
    Kalipolis como siempre gran post, imagen y video.

  4. JP Says:

    Pensar que este INMENSO fué quien redactó el informe de la CONADEP “Nunca Más”, y los Korrectores se atreven de tildarlo de “facho” por el sólo hecho de haber dicho “ambos bandos cometieron excesos”. Es cierto Kali, la historia hablará de Don Ernesto y se reirá de estas ratas.


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