¿Un castigo de Dios?


La variación de una Edad Histórica a otra es trazada por el cambio de mentalidad en el Hombre, como resultado de una serie de situaciones extrañas a las que se ve expuesta la sociedad en general. El primer brote de Peste Negra en Europa fue, precisamente, uno de los acontecimientos que sacudió las bases del mundo occidental, dando paso a una nueva etapa: la Edad Moderna y al que nos aproximaremos modestamente a continuación.

Como señalamos, no se trató del único factor de cambio, al mismo debemos sumar cierta mixtura de descubrimientos científicos y geográficos, así como la ruptura, bajo la bandera luterana, de una Cristiandad compacta.

La muerte llegó por mar, a mediados del siglo XIV y sus repercusiones tanto económicas como sociales, dejaron patente la debilidad del sistema feudal y hundieron en las garras del terror a los habitantes del Viejo Continente, llevándolos al punto de cometer extravagancias y diversas atrocidades con el fin de salvaguardarse de la epidemia.

Existe un consenso bastante generalizado a la hora de fijar el origen de la peste negra en la región de Yunnan, (sudoeste de China). Desde allí, probablemente a través de caravanas comerciales, atravesó todo el Imperio Mongol llegando hasta la colonia genovesa de Kaffa, en el Mar Negro. Aunque cabe la posibilidad de que la enfermedad penetrara en esta ciudad a través de una de las cruentas incursiones de los tártaros, que tenían por costumbre catapultar cadáveres o moribundos hacia el interior de las murallas de ciudades enemigas. Motivo por el cual, diversos historiadores, los consideran como padres de las guerras bacteriológicas.

En octubre de 1347 varias naves genovesas llegaron al puerto siciliano de Mesina, procedentes de Kaffa, cargadas de preciados lujos de Oriente, a los que Europa se habituó como fruto de las Cruzadas, y de un inesperado e invisible polizonte: la yersinia pestis, nombre científico de la enfermedad, descubierta en en 1894, por Alexandre Yersin. Cuatro años después, el bacilo había asolado el continente, originando la muerte a tres de cada diez habitantes, aproximadamente 20 millones de personas.

De aldea en aldea, de ciudad en ciudad, la muerte avanzaba sigilosa. Fiebre, escalofríos, náuseas, sed, agotamiento… eras sólo los primeros síntomas. Después sobrevenía el infierno: inflamaciones dolorosas y supurantes del tamaño de un huevo –conocidas como bubas o bubones- aparecían en las ingles, las axilas y bajo las orejas, es decir, en los ganglios linfáticos; siendo esta la forma bubónica de la enfermedad. Además estaba la variante septicémica, caracterizada por manchas púrpuras, que no eran otra cosa que necrosis en distintas zonas del cuerpo, el enfermo comenzaba a descomponerse antes de morir. Algunos no desarrollaban bubas: tras la fiebre sufrían ahogos, ataques de tos y expectoraban sangre, habían contraído la peste neumónica, originada por una mutación con neumonía.

Nadie sospechaba que el origen de aquella catástrofe provenía de las ratas, llegadas al continente en las bodegas de los barcos. En realidad, el peligro no eran precisamente dichos roedores, sino las pulgas de los mismos, que actuaron como vector de la enfermedad: tras infectar al animal, podían saltar a un humano y picarlo ocasionándole la peste. Luego, esta se trasmitía en su forma neumónica a todos los que inhalaban partículas de la saliva del enfermo o a través del contagioso líquido que expulsaban los bubones.

La causa de la enfermedad y el modo de contagio serían descubiertos unos 400 años después, lo que llevó a los hombres y mujeres de entonces a buscar posibles explicaciones y curas. La ira de de Dios se posicionaba como el desencadenante principal de semejante flagelo.

Algunos pensaban que se debía a vapores insalubres provenientes de las profundidades de la tierra, los cuales se habrían liberado gracias a recientes temblores. Con el fin de combatir estos aires nocivos, comenzaron a usar  ramilletes de aromas y perfumes de especias en los interiores, los médicos se colocaban máscaras especiales, buscando precisamente aislarse de estas emanaciones.

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Médico de la Peste Negra

Médico de la Peste Negra

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Entre otras causas posibles, se culpó al pueblo judío de haber envenenado el agua (por lo cual se desató una verdadera histeria antisemita, acompañada por pogromos en muchas ciudades y la aversión hacia el agua encargó de los europeos, quienes desde entonces tratan de bañarse lo menos posible).

Rezar, salir en peregrinación y entregarse a diversas formas de penitencia, se impusieron espontáneamente como soluciones viables, muchas de las cuales provenían del campo de la medicina. Por ejemplo, se colocaban sapos o gallos desplumados junto a los bubones para que absorbiesen los venenos, propagando el contagio. También se realizaban las famosas sangrías y purgas, lo que debilitaban más al enfermo y  contaminaba a los sanos.

Por último, es interesante tocar otras aristas de la repercusión que tuvo la Peste Negra. En cuanto al arte, la muerte se representó principalmente en las conocidas “Danzas Macabras”, en estas se retrataba esqueletos bailando alrededor de cualquier tipo de persona, en cualquier tipo de situación, pinturas bajo las cuales se transcribían citas de los Macabeos, perteneciente al Antiguo Testamento; nacía así el término macabro. Otra terminología y práctica que data de entonces, es  “cuarentena”, que comenzó a aplicarse en los puertos italianos cuando llegaba algún barco bajo sospecha.

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Danzas Macabras
Danzas Macabras

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Sin lugar a dudas, esta es una temática apasionante y el presente artículo no puede servir más que como una tímida introducción a la misma, además de una invitación a una mayor profundización al respecto. En caso de tomar ese camino, es importante, como siempre que nos relacionamos con temas de índole histórica, hacer uso de la empatía, con el fin de evitar juicios severos a actitudes propias de los hombres de entonces, que nuestra mirada contemporánea desnuda arbitrariamente.

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Bibliografía:

Gottfried, Robert S. “La Muerte Negra: Desastre Natural y humano en la Europa Medieval”, Madrid, 1986.

Watts, Sheldon. “Epidemias y Poder”, Santiago de Chile, Andres Bello. 2000

Bladé, Rafael, “La Peste Negra” En: Historia y Vida, N° 431, Año XXXV

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16 comentarios en “¿Un castigo de Dios?”

  1. quito Says:

    muy bueno! como ya nos estamos acostumbrando…

    q.

  2. Emiliano Díaz Says:

    Como siempre muy claro. Muy interesante, deja con ganas de seguir. Besis.

  3. @IONIMZA Says:

    Excelente!!! me encanto el articulo!

  4. Carlos Magnone Says:

    Muy interesante. Así como dije en la nota sobre la navidad en las trincheras, lo más rico de la historia está en los detalles. O sea, casi todo el mundo sabe qué fue la peste negra y cuando pasó, pero la clave de que la historia sea interesante yace en los detalles. A mi personalmente me gusta mucho el arte, sobre todo el alemán y hay un grabado de Hans Holbein (padre) titulada “La danza de la muerte” que, según tengo entendido, hace referencia a la Peste.
    Muy buena nota, no pares de escribir!

  5. Fede Says:

    Kali, muy interesante el artículo, voy a buscar algo más de info sobre el tema, está muy bueno…
    Se nota tú personalización al expresarte sobre el tema.
    Te mando un beso!

  6. Nachoman Says:

    jajaja muy bueno, cuentanos mas..

  7. Fecho(X) Says:

    Uno de los periodos de la historia que mas me intereso, a lo largo de mi historia (valga la redundancia), es la Epoca Medieval. Particularmente me intereso el papel de la Iglesia catolica por medio de de la Inquisición (ni siquiera me atrevo a llamarla “Santa”).
    Es evidente que lo tuyo es la Historia, pero en este caso te pediria una opinion acerca de un libro que transcurre durante ese periodo y que toca el tema de la Inquisición: “El nombre de la Rosa” de Umberto Eco. ¿Lo leiste? ¿Que te parecio?
    Me gusta mucho tu blog es definitivamente el Lado B.

  8. Paula Says:

    que grande Kali, super interesante, me encanto, felicitaciones y un beso!
    @paugoldaracena

  9. Juan Says:

    Muy copado, sobre todo los datos que a la gente le parecen inútiles, pero de los cuales mi memoria no se va a olvidar (no bañarse, etc.)

  10. cacranb Says:

    Muy bueno…
    ¡Hay tantas cosas interesantes para leer!
    Cariños,
    Carlos Cranbourne


  11. A la Historia la hace apasionante el enfoque con que es relatada. Me interesó muchísimo ya que las enfermedades se siguen propagando de la misma manera con el cambio de barcos por aviones. Gracias!!


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