El destino final de los revolucionarios de Mayo

Publicado enero 24, 2015 por kalipolis
Categorías: Historia Argentina


OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Siempre hemos conocido la actuación que los diferentes hombres de mayo llevaron a cabo, su importancia al constituir el primer gobierno patrio y alguna vez repetimos, hasta el hartazgo, el lugar que cada uno ocupó, con el fin de aprobar alguna lección. Sin embargo, después de aquella brillante participación desaparecen del imaginario colectivo y nada se sabe de ellos. Bien, hoy vamos a hablar sobre el destino final de algunos de estos personajes patrios, cuyos nombres pueblan las calles de cualquier rincón nacional.

El primero en fallecer fue Manuel Alberti. Párroco de San Benito en Palermo  que, tras unirse al movimiento revolucionario, terminó como vocal de la Primera Junta. Murió en enero de 1811 a los 48 años, víctima de un paro cardíaco fulminante que, según algunas fuentes, se produjo durante una discusión con el Deán Funes. Se desconoce el lugar donde reposan sus restos, sin embargo según algunas versiones fue sepultado en las cercanías del Obelisco, donde antiguamente estaba la Iglesia de San Nicolás.

Juan José Castellí  también falleció a los 48 años, pero víctima de un cáncer de lengua. Aunque por entonces, Castelli ya era un muerto político: la derrota que protagonizó en Huaqui significó la pérdida del Alto Perú, fue separado de su cargo para ser sometido a un largo y denigrante juicio, procesos del que escapò dejando de existir en octubre de 1812. Ya sin poder hablar y en su lecho de muerte escribió “Si ves al futuro, dile que no venga”.

Uno de los grandes defensores de Castelli en aquel proceso legal fueNicolás Rodríguez Peña, quién terminó exiliado en Chile, donde murió años más tarde siendo un anciano. Sus restos fueron repatriados en 1910, como parte de los festejos del Primer Centenario y actualmente se encuentran en el Cementerio de la Recoleta.

En 1815, debido a un clima político hostil, Bernardo de Monteagudo partió hacia el viejo continente y de allí se trasladó a Lima, dónde fue asesinado en una plaza hacía 1825. Tenía entonces 35 años. El cadáver fue hallado boca abajo, con las manos aferradas a una enorme daga clavada en el pecho, tras una hora de estar tirado en la plaza los curas de un convento cercano se hicieron cargo. Esa misma noche Simón Bolívar se acercó a ver el cuerpo y juró vengarlo. Desde 1917 los restos de Monteagudo descansan en la Recoleta.

Párrafo aparte merecen los inseparables French y Berutti. Ambos cayeron en desgracia tras el eclipse del buen Moreno y fueron alejados de los grandes escaños en 1811. Berutti, que era  militar, se convirtió en uno de los oficiales del Ejército de los Andes. Murió en 1841, a los 69 años de edad, aún en actividad. Domingo French, se exilió en 1817, junto a Manuel Moreno (hermano de Mariano) a Estados Unidos. Sólo volvería a la Argentina para morir, en Buenos Aires el 4 de junio de 1825.

Juan Larrea, fue también removido de sus funciones en 1811. Sufrió además la confiscación de su propiedad y el destierro a San Juan (donde por entonces llegaba al mundo Sarmiento). Pronto volvería a la acción política, siendo uno de los miembros más activos de la Asamblea del año XIII. Aunque en 1815 volvió a sufrir la persecución política y la proscripción. No le quedó más que reanudar sus actividades comerciales. Lamentablemente Larrea cayó nuevamente en desgracia durante la época de Rosas y vencido se suicidó el 20 de junio de 1847, degollándose con una navaja de afeitar. Tenía entonces 65 años de edad.

Finalmente hablaremos del miembro más anciano de la Primera Junta:Don Miguel de Azcuénaga, a quien el camino del destierro llevó a Mendoza en 1811, aunque sucumbió en Buenos Aires (casi a los 80 años) en diciembre de 1833. Falleció en su chacra de los Olivos, adquirida por Carlos Villate Olaguer en 1903 y convertida en la residencia presidencial.

ESTA NOTA FUE PUBLICADA EN http://www.losandes.com.ar/

Las tumbas vacías de Alberdi – Los Andes

Publicado noviembre 3, 2013 por kalipolis
Categorías: Notas


Nueva nota en Los Andes

alberdi

Columna en Diario Los Andes

Publicado junio 22, 2013 por kalipolis
Categorías: Historia Argentina


Hoy se publicó la primera nota de mi columna “El lado B de la Historia” en Diario los Andes, los invito a leerla!

Gracias a todos por el interés que muestran siempre.

 

herencia

Sueños

Publicado junio 11, 2013 por kalipolis
Categorías: Otras hierbas


“I have dreamt in my life, dreams that have stayed with me ever after, and changed my ideas; they have gone through and through me, like wine through water, and altered the color of my mind. And this is one: I’m going to tell it – but take care not to smile at any part of it.”

Emily Brontë

La horripilante muerte de Voltaire

Publicado mayo 31, 2013 por kalipolis
Categorías: Efemérides, Historia Contemporánea


Alguna vez escuché a Dolina relatar esta historia, con el tiempo la corroboré y hoy es un día muy oportuno para compartirla con ustedes.

Nuestro protagonista es nada más y nada menos que Voltaire. Como algunos saben este símbolo culmine de la ilustración fue uno de los mayores enemigos de la religión católica y de todo aquello que la representaba. A lo largo de su vida llenó páginas y páginas atacando la Fe y al mismísimo Jesucristo, se burló con soberbia de Dios haciendo uso de ese disfrutable sarcasmo que lo caracterizó e hizo eterno. Llegó a decir que si en su lecho de muerte llamaba a un sacerdote para pedir perdón por sus pecados, no le hicieran el menor caso, pues sería producto de delirios y alucinaciones.

Todo marchaba a la perfección, hasta aquel 30 de mayo de 1778 cuando  la muerte se hizo presente, acechándolo con la mesura de lo ineludible. Entonces Voltaire recordó como su pluma castigó y fustigó a Dios durante años y temeroso de su paso al mas allá (en las peores condiciones) comenzó  a clamar con desesperación la pronta presencia de un sacerdote para confesarse. Pero sus fieles seguidores, siguiendo las instrucciones previas dadas por el francés, impidieron por todos los medios que se acercara algún clérigo a aquella habitación.

Como consecuencia el insigne anciano de 84 años comenzó a revolcarse en su lecho, a aullar, a gritar y  a autoflagelarse ante la idea de su pronta condenación eterna, toda su soberbia se desvaneció en un instante y lamentó cada una de sus palabras ofensivas a Dios. Dicen que su muerte fue un espectáculo horroroso y que una vez producida su rostro producía espanto.

Evidentemente eso de “genio y figura hasta la sepultura” no se cumplió en el caso de Monsieur Voltaire.

.

Nunca dejamos de aprender de Cinema Paradiso

Publicado mayo 24, 2013 por kalipolis
Categorías: Otras hierbas


“… Cuentan que una bella princesa estaba buscando consorte. Aristócratas y adinerados señores habían llegado de todas partes para ofrecer sus maravillosos regalos. Joyas, tierras, ejércitos y tronos conformaban los obsequios para conquistar a tan especial criatura. Entre los candidatos se encontraba un joven plebeyo, que no tenía más riquezas que amor y perseverancia. Cuando llegó el momento de hablar, dijo: “Princesa, te he amado con toda mi vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor… Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropas que las que llevo puestas… Esa es mi dote…” La princesa, conmovida por semejante gesto de amor, decidió aceptar: “Tendrás tu oportunidad: si pasas la prueba, me desposarás”. Así pasaron las horas y los días. El pretendiente estuvo sentado, soportando los vientos, la nieve y las noches heladas. Sin pestañar, con la vista fija en el balcón de su amada, el valiente vasallo siguió firme en su empeño, sin desfallecer un momento. De vez en cuando la cortina de la ventana real dejaba traslucir la esbelta figura de la princesa, la cual, con un noble gesto y una sonrisa, aprobaba la faena. Todo iba a las mil maravillas. Incluso algunos optimistas habían comenzado a planear los festejos. Al llegar el día noventa y nueve, los pobladores de la zona habían salido a animar al próximo monarca. Todo era alegría y jolgorio, hasta que de pronto, cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo, ante la mirada atónita de los asistentes y la perplejidad de la infanta, el joven se levantó y sin dar explicación alguna, se alejó lentamente del lugar. Unas semanas después, mientras deambulaba por un solitario camino, un niño de la comarca lo alcanzó y le preguntó a quemarropa: “¿Qué fue lo que te ocurrió?… Estabas a un paso de la meta… ¿Por qué perdiste esa oportunidad?… ¿Por qué te retiraste?…” Con profunda consternación y algunas lágrimas mal disimuladas, contestó en voz baja: “No me ahorró ni un día de sufrimiento… Ni siquiera una hora… No merecía mi amor…”

 
 
 
FUENTE: Walter Riso. ¿Amar o Depender?. Ediciones Granica. 2004

¡Oh Libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre!

Publicado diciembre 16, 2012 por kalipolis
Categorías: Anécdotas Breves, Historia Contemporánea


Esta frase pertenece a Marie-Jeanne Roland de la Platiere, esposa de Jean Marie Roland, un importante revolucionario francés de la Gironda (es decir, el grupo más moderado dentro de la facción revolucionaria).

Madame Roland había tenido una importante participación en aquél París revolucionado y no se había cansado de denunciar los abusos del régimen del Terror (llevados a cabo por los jacobinos, grupo más extremista). Como reconocimiento a sus manifestaciones contrarias a las injusticias cometidas, Marie-Jeanne fue guillotinada un 8 de noviembre de 1793.

Cuenta la historia que, mientra iba camino a la guillotina, pronunció la frase que la haría famosa: “¡Oh Libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre!”…

Dos días después de la ejecución de su esposa,  Jean Marie Roland se suicidó en Lyon.


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 312 seguidores